sábado, 14 de enero de 2012

El sol de enero...

El sol de enero se hace ventana
y entra en la habitación
enhebrando nuestras cinturas;
bañando en luz
el arrebato,
la desordenada caída,
la risa,
los besos...

Bajo el secreto de las horas
un diálogo de miradas
y caricias
se entrecruza con el tartamudeo
de una danza
húmeda y
sinuosa...

Entre el calor del caos
y la momentánea infinitud de la demencia,
el sabor de mil senderos
iluminados por las sombras...

Sólo después
el motor del tiempo nos enclaustra
en nuestro papel de náufragos,
perdidos
en el día a día,
a la búsqueda de la infancia de las flores...
 

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