domingo, 9 de agosto de 2009

Des-heredar la historia.

Reordenando papeles he encontrado unas notas, de mi puño y letra, de lo que parecía ser el guión para alguna charla o clase, el esbozo de un artículo o el resumen esquemático de otro.
Me inclino por una mezcla de lo primero y lo tercero: unas notas sacadas de un texto ajeno para una intervención oral.
Sin embargo no encuentro referencia alguna a esa hipotética lectura y soy incapaz de recordar las circunstancias en que escribí esas hojas.
Tan sólo cuento, como pista, con el título original que daba a este escrito: "Des-heredar la tradición".
Mientras sigo buscando entre los papeles y contra la des-memoria, van esas reflexiones...


“En la historia de la filosofía no hay nada que aprender, pero todo por descubrir”
Ripalda, J.M.; Fin del clasicismo, Madrid, Trotta, 1992, pag. 236.


Historiar, más que como reconstruir, restaurar, limpiar, fijar y dar esplendor; como inventar, encontrar,... al menos bucear...
Encontrar... Ir al encuentro, no de lo que está ahí, sino de lo inesperado, de lo no dado.
Lectura del pasado como arqueología, genealogía, geología, hilo...
Hilo... para guiarse por el laberinto pero sin confundirlo con el laberinto...
Hilo... Tal vez discontinuo.
Leer... Hacerse cargo de la historia... Gestionarla, incluso, en un quehacer trasgresor....
Trasgresión de una herencia que nos deshereda tanto como nos nutre y nos maleduca.

A la hora de una historia de la filosofía – filosofía de la historia, centrada o no en lo coetáneo, es fácil percatarse de lo complejo de una situación de desconcierto en la que siguen siendo demandadas 'visiones de conjunto'.
Demanda por motivos pedagógicos, críticos, interpretativos, editoriales, propedéuticos, políticos, académicos, curriculares, funcionariales,...
Motivos que aportan condiciones del y al historiar.
Toca entonces intentar que la visión de conjunto no sea ni totalizadora ni homogeneizadora.

Trazar mapas cognitivos, más que representativos o miméticos, en los que representar la situación individual-propia en relación con el conjunto o el todo en el que se halle inmersa una.
Hacer mapas, no calcos. Mapas que no sean ni quieran ser representación fiel... Mapas orientados a la experimentación. Mapas abiertos, conectables, que no hay que confundir con la realidad, sea esta lo que sea.

Manejar como elementos habituales la dinamicidad, la adaptabilidad, la maleabilidad,... el cambio.
Textos abiertos, de recorridos alterables,... Caminos incluso que se deshacen al recorrerlos.

Historia y memoria se constituyen no sólo con lo que se cuenta, también con la decisión de contar eso y, como no, con lo que se olvida.
Hacer memoria, historiar, es olvidar; no sólo recordar.

Recordar... como quien hace una raya en el agua...

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