miércoles, 1 de abril de 2015

Plymouth.

Experto en destruir todo lo que amo,
Plymouth sigue siendo un cobijo con nombre de ginebra.

Es mentira aquello de que, en mitad de una tormenta, cualquier puerto es bueno.

sábado, 21 de marzo de 2015

Recuerdos.


La vieja casa hacía frontera justo allí donde la ciudad se hacía pueblo, más que barrio. Las flores que inundaban los balcones aportaban el colorido que la fachada no tenía. La escalera oscura y húmeda delataba cualquier visita. El suelo, de azulejo descolorido, sólo era de madera en el estudio del abuelo. Una impresionante biblioteca rodeaba una imponente mesa. En un rincón, un pequeño mueble guardaba un tesoro bajo llave. Con el tiempo supe de la botella de brandy y la copa, allí honradas, que acompañaban las lecturas solitarias o las tertulias animadas. Sólo con el tiempo. Tras el eco de las bombas. Cuando la casa ya no existía y no había nada que celebrar.

viernes, 20 de marzo de 2015

No despertar... Despertar.




Otro de los poemas leídos en el Micro Libre de Itaca
el 18 de marzo.
 
1.

Quiero no despertar;
perderme
en el vuelo de tu abrazo
cuando las luces aún no se han encendido
y los ojos lo ignoran todo:
La guerra,
la desgracia,
el desamparo,...
el cruento muro que,
sin necesidad de hormigón,
alza el día a día
anunciando la ruina
de los sueños.


2.

Los escasos nueve minutos
que transcurren
entre alarma y alarma
bastan
para constatar que el tiempo ha pasado
y que,
aunque parezca mentira,
se fueron así de rápido
los instantes edénicos
que siguieron a aquella mirada.


3.

La vida en suspenso,
como sin ayer
ni mañana,
se hace quiebro y ducha.


4.

Desde el subsuelo,
en una anárquica arqueología de
pasadizos
y escaleras que ascienden
y descienden
desde la humedad a la oscuridad;
surge la mañana
con su neblina de cal y asfalto.


5.

Despedazada la noche,
entonces,
quiero despertar;
perderme
en el recuerdo difuminado y borroso
de los días por venir...
Incluso entre cristales rotos
y metales retorcidos.
Con mi propio cuerpo despedazado
y desperdigado
en la pesadumbre
y el asombro
de la supervivencia.


6.

... y el silencio
y la risa
se dan la mano...

jueves, 19 de marzo de 2015

Matemáticas.

Leídos anoche en el Micro Libre de Itaca,
escritos en dos momentos diferentes. 
 
I
Lo intento todo:
Matrices,
integrales y derivadas,
ecuaciones varias
sometidas
a todos los grados penitenciarios,...
Hago valer mis locuras
entre los números
irracionales.
Y coqueteo con los universos cuánticos
que explotan en los labios
de una botella.
Todo es inútil.
No puedo disolver el hecho
de que el tiempo
se multiplica
con la distancia.


II
Los días que me despierto
con mi cuerpo hilvanado al tuyo
termino odiando
el sistema métrico decimal,
empezando por cada
milímetro
con que el quehacer diario
nos separa.

Aborrezco
incluso
algunas palabras
y conceptos.
Me enfrentaría a muerte,
por ejemplo,
con "distancia",
o con "tiempo".

Al final las ignoro,
de la misma manera que intento minimizar el espacio que nos separa
o los momentos que no estamos juntos.
Y me abrazo con fuerza a otros vocablos
y otras ideas:
"Posibilidad", "reencuentro", "entusiasmo",...

jueves, 22 de enero de 2015

Y de repente...


Y de repente,
entre el ruido de motores,
el griterío de la chiquillería,
el eco de los pasos acelerados
y el roce de las hojas movidas por el aire;
el silencio
y la soledad,
la certeza absoluta
de que todo está perdido.

martes, 13 de enero de 2015

En el sillón negro.


Déjame imaginarte
tomando el sol,
sentada en el sillón negro,
frente a los ventanales,
mientras te miro
ensimismado;
el lápiz inmovil,
el cuaderno en blanco.


En mi vertiginosa carrera
hacia el
despropósito
he ido perdiendo casi
todos
mis sueños.


Así que, tan sólo, permíteme
eso:
Pensar que es posible
algo de luz
en la más absoluta negrura.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Determinación.

Acabo de volver a encontrarme con este microrrelato con el que participé en el Concurso de Relatos Brevísimos del Mandarón Oriental (Barcelona).
Lo cuelgo aquí junto al enlace para que podáis acceder a resto de textos.


La noche se quebró con un fogonazo y un estruendo sin apenas eco. Con las manos ensangrendatas sujetando el abdomen recordé un diálogo de película: “Vivir consiste en tener la determinación de morir”. Ahora, arrodillado junto a la pared, con la vista nublándose poco a poco y desgarrado por el dolor ya no me gustaba tanto.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Tentativas contra el verbo en ISSU.


Un pequeño regalo: El e-book "Tentativas contra el verbo" está disponible para lectura en red y descarga gratuíta en la plataforma ISSU.
Espero que en breve pueda salir a la venta, también en formato electrónico, "Tentativas contra el verbo II".
Y me gustaría igualmente editar, artesanal o cuasi artesanalmente, una antología de haikus entresacada de ambos libros, ilustrada a mano... 
ya se verá... 
tal vez... 
mañana.

http://issuu.com/carloss.olmobau/docs/tentativas_contra_el_verbo.

Para acceder al libro sigue este enlace:

domingo, 21 de diciembre de 2014

A veces...


A veces el alma se queda muda
después de mirar al espejo

y
reconocerse,
no reconocerse,
reconocerse,
verse,...
y estallar en mil pedazos
de llanto
ahogado.

Los ojos se salen
y se hunden,
de la nada
a la nada.

Y deseas ahogarte en el naufragio y el ruido
tanto como encontrar un algo;
si quiera un trozo de espíritu,
media idea,
un cuarto de cariño
al que aferrarse
-incluso con vergüenza-
para aspirar a la mirada
y la palabra.