sábado, 23 de junio de 2012

A veces (...)


A veces,
sin razón aparente,
se instala uno en una tristeza
que se atora
en los poros de la piel
y marca el gesto,
el andar,
la sombra,...

Como si el mundo nos debiera algo.

Como si nos lo negara.

Como si a fuerza de criticar
la dictadura de la felicidad
y defender
el derecho a la melancolía,
se hubiesen invertido
esos papeles.

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