En la penumbra
aún
aspiro
a poner mi piel
entre tu piel
y tus armas.
A contener la rabia
con la que destrozas
a tu paso
las flores de almendro
que adornan
tu cuerpo.
Sobre un
oscura roja
mancha
creo
sentir
mis brazos alejándose
hacia tí,
como abrazándote
sin mí.
Estremecido sueño
de sauces amputados
en batallas sin gloria
posible.
En la oscuridad
me parece
adivinar
tu nombre
en el borde de un cuadro
apenas esbozado
a pinceladas rápidas y
difusas,
con ese frágil pigmento
que es la memoria.
Un rápido brillo a mi espalda.
Después
nada.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
domingo, 28 de noviembre de 2010
Insisto en recordarte...
Insisto en recordarte
con un miedo
absurdo
a la desmemoria,
sabiendo,
por anteriores
alejamientos,
que estas ahí,
aquí;
aunque no lo sepas
y yo me empeñe en
engañarme
suponiendo que
al menos
lo intuyes.
domingo, 14 de noviembre de 2010
Domestic (Photographic) Social Vision
En una entrada anterior, Habitar la red, esbozaba una reflexión que tomaba como punto de partida sendas exposiciones fotográficas para indagar sobre el concepto de habitar, habitar el espacio doméstico y habitar el hiperespacio.
De ambas muestras se resaltaba su carácter participativo, la posibilidad abierta de sumarse a ellas con obra propia, de adjuntar una mirada paralela, a través de diferentes espacios en la red.
DOMESTIC, planteada como una exposición de fotografía capaz de interrogarnos sobre ese espacio doméstico hasta el punto de hacernos cuestionar la propia idea del hogar occidental contemporáneo; dedicaba precisamente uno de sus bloques a mostrar - reflexionar las modificaciones que las nuevas tecnologías de la comunicación y la información han introducido en los hogares, en las formas de estar en los hogares. A la par, se planteaba una investigación sobre la presencia de lo cotidiano en la propia red, a través de las fotografías domésticas, de las imágenes (fijas o en movimiento) personales que pueblan las redes sociales.
En esa encrucijada surge un mural colectivo a través de Flickr que se convierte en otro material expositivo más a través de los ordenadores colocados en la sede de la exposición. Una selección de esas imágenes conformó, además, un enorme mosaico impreso en una de las paredes de la última sala de la muestra.
Ahora, como epílogo documental y visual de esa iniciativa, queda un espacio -como no- en Internet: DOMESTIC SOCIAL VISION.
En esta página puede accederse a la selección del editor: http://domesticsocialvision.barcelonaphotobloggers.org/admin/editorsChoice.php
o al listado de quienes participamos, con los respectivos enlaces a nuestras personales galerías fotográficas en red.
De ambas muestras se resaltaba su carácter participativo, la posibilidad abierta de sumarse a ellas con obra propia, de adjuntar una mirada paralela, a través de diferentes espacios en la red.
DOMESTIC, planteada como una exposición de fotografía capaz de interrogarnos sobre ese espacio doméstico hasta el punto de hacernos cuestionar la propia idea del hogar occidental contemporáneo; dedicaba precisamente uno de sus bloques a mostrar - reflexionar las modificaciones que las nuevas tecnologías de la comunicación y la información han introducido en los hogares, en las formas de estar en los hogares. A la par, se planteaba una investigación sobre la presencia de lo cotidiano en la propia red, a través de las fotografías domésticas, de las imágenes (fijas o en movimiento) personales que pueblan las redes sociales.
En esa encrucijada surge un mural colectivo a través de Flickr que se convierte en otro material expositivo más a través de los ordenadores colocados en la sede de la exposición. Una selección de esas imágenes conformó, además, un enorme mosaico impreso en una de las paredes de la última sala de la muestra.
Ahora, como epílogo documental y visual de esa iniciativa, queda un espacio -como no- en Internet: DOMESTIC SOCIAL VISION.
En esta página puede accederse a la selección del editor: http://domesticsocialvision.barcelonaphotobloggers.org/admin/editorsChoice.php
o al listado de quienes participamos, con los respectivos enlaces a nuestras personales galerías fotográficas en red.
domingo, 17 de octubre de 2010
Querido Eduardo...
A la memoria de Eduardo Bello.
Nos habíamos visto, después de mucho tiempo, antes del verano. En la vorágine de las oposiciones nos cruzamos llamadas y correos electrónicos. Siempre atento, pese al mucho trabajo que tenía en ese momento quería cuidar hasta el último detalle un certificado de sendos artículos publicados en Daimon -copia timbrada en pdf por e-mail, original esperando por si acaso,...-
“A ver si hay suerte”, decía. Y como haberla la hubo, pero no lo suficiente, nos emplazamos para después de Agosto con un “la próxima seguro” y con la excusa de unas comunicaciones posibles... para hablar con más calma del presente imperfecto, del futuro indefinido, de los escritos a medias y de las muchas o pocas cosas que me habían tenido ocupado y fuera de juego.
“Cuando me asiente en el nuevo instituto”, le dije.
Ya no podrá ser.
Llego tarde.
Es una sensación que tenía en el tanatorio el martes y el miércoles; y que aún ahora persiste.
Quizá forme parte de mi personalidad. Puntual para lo formal, para el día a día; siempre llego demasiado tarde o demasiado pronto a lo verdaderamente importante.
Tarde y a trompicones había llegado a esa facultad que, entonces, se hizo de “Filosofía” a secas; y de la que fuiste primer Decano.
A trompicones y tarde, con la cabeza puesta en otras cosas, terminé la carrera. Me pusiste una matricula de honor en “Teorías de la Justicia”. En otras asignaturas menos, mucho menos,... Al margen de que la cantina, ya lo sé, no es materia evaluable del currículo... Menos mal que de la Biblioteca tmabién hacía buen uso...
Espero otros compañeros y compañeras intuyan que también sus propuestas me interesaban... y aún hoy me interesan... Lo que probablemente no sepan es que a veces tú mediaste para que el prejuicio no me pudiera. Aunque ni tu carácter negociador pudiera convencerme de seguir aquellas materias que no me llenaban, que me resultaban cansadas, que ¿por qué no reconocerlo? Me obligaban a enfrentarme a ellas, a los retos que planteaban, al trabajo que suponían,...
También tarde y a trompicones me enganché a la posibilidad de la Tesis que me abriste... cuando ya debías intuir que tenía serios problemas para administrar y organizar adecuadamente mi trabajo intelectual, e incluso mi vida. Y aún así siempre estuviste ahí: Aunque yo empezaba a ser viejo para las becas de entonces, buscando un resquicio para alguna. O indicándome unas jornadas, un seminario, un congreso, una revista,...
El talento da para lo que da y encima se diluye con facilidad cuando lo mezclas con otras cosas... Pero tú, entre contacto y contacto esporádico, insistías... Así me convenciste, pese a que en la Sociedad de Filosofía las cosas ya andaban con andaban, para que presentara aquella comunicación a la Semana que se entremezcló con las Jornadas de la Asociación Española de Ética y Filosofía Política. Al final la enfermedad de mi compañera me impidió exponerla... ¿Cómo imaginar entonces que esa palabra cajón de sastre para tantas dolencias, cáncer, iba a estar tan tristemente ligada a ti?
Pero pongámonos en positivo, por que no todo ha sido ir a destiempo...
Amamos a las personas que jamás imaginamos amar como nadie puede imaginar que las amamos (ahí queda eso). Nos importa un bledo la diferencia, por ejemplo, de edad a la hora de elegir los labios que queremos besar. Y hemos coincidido, en buena parte, en el tiempo de nuestras paternidades. Un tiempo que ya nadie nos puede robar.
Por eso me duele tu ausencia... Por que puestos a palabrejas de esas que usamos en esta profesión nuestra, la de “empatía” hoy se me llena hasta desbordarse de sentido a la vez que se reduce a nombres -Encarna, Irene, Elena,...- clavándoseme ahí donde el corazón se hace metáfora y la respiración se entrecorta.
Me hubiera gustado verte, Eduardo, en este principio de curso por que me veía con ganas de hacer cosas: Esas jornadas de Barcelona, las otras de Coímbra, aquella cosuela sobre Kracauer para Daimon,...
Me hubiera gustado verte por que, además, me hubiera gustado que me vieras... Por que te merecías, ya que no te puedo dedicar la Tesis que ya no terminaré, haber visto que de pozos como el del alcoholismo se puede salir... a trompicones y tarde, como siempre, pero se puede salir...
Me duelen, ya, muchas muertes, Eduardo. Y no sólo por que nunca son pocas. La tuya me duele distinta a otras. Parecida a una para la que en su momento, a falta de palabras propias, me vinieron bien los versos que llorara Miguel Hernández pensando en ramón Sijé... Por que da lo mismo lo que digan las fechas de cuando naciste o falleciste... Demasiado temprano se te ha llevado la muerte.
domingo, 10 de octubre de 2010
Apenas se dibuja (...)
Apenas se dibuja la sonrisa
en la inmensidad de tus labios,
cuando estalla la risa muda
liberando esa anárquica dentadura
en constante rebelión
contra el metal responsable
de ese juego de lengua
que me invita
a recorrerte
buscando
nuevos paisajes en tu geografía;
detalles de los que no me había percatado,
cicatrices de nuevo cuño
que mimar;
o lugares revisitados,
mares donde aprender
de nuevo
a nadar
mientras muerdes mi oreja
para que ni me aleje
ni me ahogue.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Adoro recorrer (...)
Adoro recorrer tus piernas,
entretenerme en las cremalleras
antes de arrancarte
las botas y
arrojarlas
a un lado.
Adoro mordisquearte los pies
escondidos en esas medias
suaves
que asciendo lentamente
con manos y pómulos
apartando la falda
antes
de alzarte levemente
y retroceder lo andado
enganchado a la fantasía.
Adoro perderme torpemente
en el enganche
del sujetador.
Arañarme la lengua
con tus pendientes.
Enredarme
en tu pequeño reloj
y tu colección de pulseras.
Perderte
pero sólo un instante
mientras desciñes
tu camiseta.
Comerme
el carmín
y la sombra.
Adoro
naufragar en tu sudor,
inundarte con el mío;
no oír nada en medio
del estrépito
de dos leves jadeos.
Y adoro vaciarte
sentir
el calor
de tu semen
en mi espalda.
entretenerme en las cremalleras
antes de arrancarte
las botas y
arrojarlas
a un lado.
Adoro mordisquearte los pies
escondidos en esas medias
suaves
que asciendo lentamente
con manos y pómulos
apartando la falda
antes
de alzarte levemente
y retroceder lo andado
enganchado a la fantasía.
Adoro perderme torpemente
en el enganche
del sujetador.
Arañarme la lengua
con tus pendientes.
Enredarme
en tu pequeño reloj
y tu colección de pulseras.
Perderte
pero sólo un instante
mientras desciñes
tu camiseta.
Comerme
el carmín
y la sombra.
Adoro
naufragar en tu sudor,
inundarte con el mío;
no oír nada en medio
del estrépito
de dos leves jadeos.
Y adoro vaciarte
sentir
el calor
de tu semen
en mi espalda.
jueves, 23 de septiembre de 2010
Test de la vida real.
"Test de la vida real" es uno de los últimos trabajos de Florencia P. Marano, artista que experimenta con vídeo y fotografía, teniendo el universo Queer como uno de los motores de sus creacciones.
La presentación misma del documental refiere directamente a una coorriente de reflexión acción -la citada teoría Queer- que "dinamita los cimientos del dualismo predominante en la sociedad; hombre-mujer, homo-hetero, normal-raro… Hay tantos matices entre hombre y mujer como entre negro y blanco".
El documental ilustra esa diversidad reflejando el día a día de cinco personas cuyas vivencias, ideas, deseos o reflexiones obligan a repensar (y subvertir) el concepto de normalidad.
En la página web de Florencia puede consultarse la ficha técnica del documental, además de acceder a otras creaciones como "Binder", un vídeo que ilustra el encuentro y construcción de identidades trans.
Y "Test de la vida real" , subdividido en capítulos, puede verse en www.xiptv.cat
Las imágenes de esta entrada son el poster de Test de la vida real
y un fotograma de Binder,
obtenidos de la web de Florencia P. Marano.
martes, 31 de agosto de 2010
Davidson y el relativismo conceptual.
Si no llega a ser por un e-mail que me remiten preguntándome por el tema del artículo, no habría sabido que merced a la digitalización de la revista Themata se puede acceder a una cosuela escrita hace ya más de ocho años...
Como le decía a la persona interesada en la cuestión de la "indeterminación de la traducción radical", no es precisamente una línea de investigación en la que haya seguido profundizando; más bien al contrario. El artículo bebe de una trabajo para uno de los cursos de doctorado que reconvertí para aclararme un poco y poder publicarlo. Después apenas he vuelto a tocar esos temas más allá de algunas lecturas ocasionales.
Enlazo al archivo en pdf por si alguno o alguna de quienes pasáis por aquí siente algo de curiosidad o padece insomnio. Basta con pinchar sobre el título de esta entrada o aquí.
Por lo demás, en la revista Themata hay trabajos mucho más interesantes y, trasteando en la dirección del enlace, podéis acceder a ellos.
Como le decía a la persona interesada en la cuestión de la "indeterminación de la traducción radical", no es precisamente una línea de investigación en la que haya seguido profundizando; más bien al contrario. El artículo bebe de una trabajo para uno de los cursos de doctorado que reconvertí para aclararme un poco y poder publicarlo. Después apenas he vuelto a tocar esos temas más allá de algunas lecturas ocasionales.
Enlazo al archivo en pdf por si alguno o alguna de quienes pasáis por aquí siente algo de curiosidad o padece insomnio. Basta con pinchar sobre el título de esta entrada o aquí.
Por lo demás, en la revista Themata hay trabajos mucho más interesantes y, trasteando en la dirección del enlace, podéis acceder a ellos.
miércoles, 4 de agosto de 2010
Contra mi propia sombra.
Peleo
contra mi propia sombra
en una suerte de ring casero
limitado por las tres paredes
de mi plaza
de garaje.
Al fondo,
entre franjas rojas,
a la altura de
la cintura, un poco menos;
el número 31.
Pero ahí no llegó.
Soy demasiado torpe
para los golpes
bajos.
Deambulo
entre esos muros
como sonado,
como en un combate a cámara lenta,
como sin querer saber que
el último round
quedó ya atrás.
De la frente,
la perilla,
los codos,...
caen gotas
de sudor
que dejan su huella
en el suelo
simulando explosiones.
Y el eco
se las ve
y se las desea
para acertar a copiar
mi respiración,
mis gruñidos,
mis bufidos.
La toalla sobre el cuello
llega a pesar,
a veces.
Y a veces
la venda
se rebela
y se escapa de la muñeca.
Pero los nudillos
siguen
golpeando
al aire.
Es sólo una sombra.
Mi sombra.
Pero no cae...
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